Ay, ay, esta alexitimia no se quita

Me gusta muchísimo dibujar, porque siento que hay una increíble libertad a la hora de plasmar ideas, y así mismo creo que hay infinitas posibilidades de creación. Sin embargo, debo decir que soy un dibujante mediocre. Nada de lo que quiero dibujar sale como yo lo imagino. Pareciera que mi mano tiene voluntad propia, y entonces yo le digo mentalmente «Por favor dibuja cosas»,  y la mano me contesta «No» mientras sonríe.

Uno de los factores que me hace un dibujante mediocre, es que no dibujo con frecuencia. Como yo mismo le dije una vez a alguien, la única manera de mejorar tus dibujos, es dibujando. Hay muchas personas que dicen que debemos dibujar todo. Cualquier cosa que se nos venga a la mente, o que estemos viendo, de manera que se nos «suelte» la mano. Y, pues creo que eso aplica con muchos (si no es que todos) los aspectos de la vida. Es como un músculo, que si lo ejercitas, pues va a crecer poco a poco.

Toda esta diatriba de los dibujos, es solamente para decir otra cosa: también siento que soy un pésimo escritor. Y obvia, uno de los factores que me hacen un pésimo escritor es que no escribo con frecuencia.

Debo decir, más o menos en mi defensa, que si no escribo con frecuencia no es porque no tenga el tiempo, o las ganas, o la famosísima «inspiración». Es solo que… Bueno, no sé ni cómo decirlo.

A veces simplemente no entiendo mis propios pensamientos.

Es como cuando uno está escribiendo con pluma en mano. ¿No les ha pasado que sienten que no escriben tan rápido como quisieran?

A veces, es necesario sumergirse en un mundo ajeno para entender el propio. A veces, siento que tengo que abordar temas alejados de una idea, para poder expresar la misma. Determinación indirecta del radio de curvatura de un cuerpo cóncavo esférico mediante movimiento oscilatorio, haciendo uso del principio de conservación de la energía.

Es como si un pensamiento, o una idea, se moviera demasiado rápido dentro de mi mente/cerebro

Como si estuviera dibujando curvas y giros aleatorios con los ojos cerrados

Y pues entonces la idea se está moviendo tan rápido que siento que mi Yo interno no la alcanza a agarrar. Y pues eso es un problema porque mi Yo interno es el encargado de agarrar esas ideas para ponerlas en la lengua o en las manos, donde se traducen a palabras.

Y entonces, cuando la idea se va volando a quién sabe dónde, yo me quedo ahí parado como idiota sin saber qué hacer. Es una sensación parecida a cuando el agua se te escurre entre las manos.

A veces, siento que logro agarrar la idea o pensamiento, pero entonces esa cosa-de-mi-cerebro-que-se-encarga-de-traducir-ideas-a-palabras está tan oxidada, que hace mal su trabajo. Entonces siento que mis palabras no corresponden con las cosas que pienso.

Es como… como si mi cráneo fuese una enorme olla (de tamales, si quieren). Y pues las ideas surgen ahí dentro de manera natural, pero como yo no las saco, pues se empiezan a revolver unas con otras, hasta que se forma un masacote ahí dentro, y aún si logro sacar algo de la olla, pues va a ser un revoltijo tóxico que nunca podrá considerarse como comestible.

Y nada, mi problema es básicamente que no sé expresarme y por eso soy mal dibujante y escritor y persona. Fin.

Fotografía por Marc Gassó

Guardado en Colaboraciones
Legión
Autor

Su nombre es Legión, pues son multitud. Poesía, cinecia ficción, artes visuales y otras cosas. Twitter: @soylegi0n