Emiliano Fajardo

Comenzar la universidad, a pesar de haber vivido poco y de saber aún menos, es una proeza a pesar de su aparente pequeñez. No soy hombre de peleas pero me sigo revolcando en el aula, sobre todo contra las leyes y las infinitas posibilidades que auguran mi destrucción académica: aún no entiendo qué es la justicia. Mis mayores aliados contra los ábacos han sido los libros sin moralejas (nadie me dice qué hacer). A pesar de medir 1.89 les tengo un temor absoluto a las mariposas (sin importar color o tamaño). No me da pena admitirlo. No me dan pena muchas cosas. No cuento con reconocimiento alguno-excepto un diploma que obtuve por competir en una cierta prueba de natación en la cual fui obligado a saltar al agua por mi madre y su hidrofobia.- He logrado convencerme, a pesar de todo y a pesar del flujo del mundo, que seré alguien importante. ¿Habrá peor mentira que la qué se hace uno mismo?

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