Astronauta

¿Cómo quieres que hable si me has enseñado a callar?
¿Cómo esperas que te platique mi alma si siempre reaccionas con gritos sin cesar?
Me silencias el cuerpo y ya no tengo un hogar.
No pertenezco a nada
No pertenezco a nadie
No pertenezco a ningún lugar
Soy una astronauta perdida en el espacio y sé que no hay nave espacial que venga a rescatarme, el oxígeno pronto se acabará y tengo la certeza que dentro de poco moriré. El frío se apodera de mis manos, se me congelan los sentidos y ya ni lloro ni grito, sólo suspiro sin encontrar alivio alguno. Estoy suspendida en este plano extraño no terrenal, aguardando esta explosión que me nace en el pecho, aquella que me hará volar en pedazos y por fin me dará paz.

Tengo sangre en mis encías y siento que me voy desvaneciendo en cada uno de mis viajes matutinos. Aunque vuelva a la tierra sé que el invierno se me incrustará en el pecho y la primavera es aún muy lejana. Nada da calma a mi alma y estoy en un incendio mental.
No pertenezco a nada
No pertenezco a nadie
No pertenezco a ningún lugar
Mi cuerpo aunque ha empezado a pesar, ahora es volátil y superfluo. Se me atan al suelo los pies y los grilletes me lastiman los tobillos, sólo quiero correr y volar pero no tengo a dónde. No tengo un destino. Ni punto de partida. Ni pena ni gloria.

He puesto una coraza que ya nadie quitará, es mi método de defensa. A pesar de que no lo quiera aceptar estoy en ruinas, cargo en mi cuerpo el síndrome del desamor. Aquel que me condena a los amores no correspondidos, aquel que me transforma en un dibujo monocromático, aquel que no le sabe bien las cartas de madrugada.
No pertenezco a nada
No pertenezco a nadie
No pertenezco a ningún lugar
Aunque quiera desintoxicar mi alma, limpiar mis heridas y dejarlas cicatrizar, las esquirlas del pasado se clavan en mis órganos, penetran y se extienden por mi cuerpo. Todo me quema y me asfixia, se me tapan los oídos, el ruido blanco es cada vez más contundente. Hay un caos en mi mente. Un caos sin salida y sólo quiero escapar.

Fotografía por André van Tonder

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Roja
Autor

Déjà vu, diseño, fotografías análogas y caminatas sin rumbo.