Algunas veces entiendo a mi gato Negro

Aún recuerdo cuando Negro, uno de mis gatos más grandes, enfermó.

Se puso tan mal que el pelo se le empezó a caer junto con su piel, por el dolor, ni siquiera se podía mover.

Durante varias semanas, me sentaba a su lado para alimentarlo, darle agua y mucho amor, haciendo mi mayor esfuerzo para mantenerlo con vida.

Y lo logré, mi hermoso Negro sobrevivió pero creo que desde ese día algo en el cambió.

La expresión de sus ojos es diferente, mira al mundo con rencor.

Su manera de caminar se volvió algo temerosa

Y ya tampoco le gustan las muestras de amor.

Algunos días creo que Negro hubiera preferido morir, por tanto dolor que sintió, pero siempre hubo alguien que hacía todo por mantenerlo aquí.

A veces entiendo a mi gato Negro.

Fotografia por ecka’s echo

F
Autor

Soulmates never die.