Ahora somos «amigos»

“Ya no me busques, ya no quiero saber nada de ti” con esas palabras me despedí de ti, aparentemente habían sido las palabras perfectas, concisas y dramáticas para terminar nuestra relación. Continúe con mi vida, tratando de olvidar cada parte de nosotros y vaya que trate, pero nada que involucre sentimientos es fácil.

Volví a escuchar tu voz y algo dentro de mí se sacudió. Esa noche, en aquel bar decidimos ser amigos, dejar de ser hostiles cada que nos topáramos, estábamos borrachos, tú sincero y al parecer yo vulnerable.

Seguimos con nuestros encuentros “casuales”, siempre en el mismo lugar, rodeados de la misma gente con las mismas pláticas, por ratos platicábamos y por otros desaparecíamos, pero siempre haciendo contacto visual.  Si yo estaba con alguien llegabas a interrumpirme y bueno si tú estabas con alguien siempre buscaba la manera de arruinarte el momento, y como siempre terminábamos peleando como solo tú y yo sabemos.

A pesar de todo, cuando estábamos juntos lo único que me pasaba por la cabeza es que te quería besar, me reía de las cosas tontas que decías, de nuestros chistes locales, recargaba mi cabeza en tu hombro, te agarraba el brazo y podía notar como se tensaba todo tu cuerpo y se aceleraba tu corazón.

Me hablabas al oído, me tomabas por la cintura, por momentos me agarrabas de la mano, te mordías los labios como retándome a que te besará, tu mirada me ponía tan nerviosa que tenía que voltear a otro lado. Bailábamos, jugábamos, tomábamos, peleábamos, coqueteábamos.

Quería que dieras el primer paso pero no lo hacías, quería culpar al alcohol y ser yo la que lo daba, pero es que en realidad no podía ni quería culpar al alcohol, no quería buscar pretextos para besarte, para estar contigo. Cruzamos esa línea que no debimos de cruzar por el simple y bonito hecho de cagarla y complicar las cosas como siempre, aplicando el  “pues a ver qué pasa”.

Los dos  sabemos que no debimos besarnos como antes, como si fuéramos todo, siendo solo “amigos”. Ahora estamos peor que antes, no podemos regresar al principio ni continuar en donde nos quedamos porque pues ya estamos muy jodidos.

Deja de coquetearme, deja de morderte los labios cada vez que platicamos, deja de tocarme la espalda, de quitarme el pelo de la cara, deja de decir que estamos mejor así, deja de provocarme mil sentimientos, deja que te olvide, deja que me vaya, deja de ser mi “amigo”.

Fotografía por Pierre Wayser