Adiós a la falacia «No soy suficiente»

Después de la primer gran decepción amorosa, nos quedamos preguntándonos incesante en nuestra mente ¿porque no fui suficiente? Para después de tanta interrogante,  lo convirtiéramos  en una afirmación “No soy suficiente”. Y con esa declaración pasamos a relaciones inconclusas, ajenas, momentáneas, para alejarnos de la posibilidad de que alguien más se entere de cómo somos y no alcance razón para quedarse. Nos da miedo mostrarnos debajo de la piel, que el cosmos que nos habita no exista a la luz de los ojos de otra persona. 

Que falacia más grande nos hemos contado a nosotros mismos, dejamos que alguien más impusiera ese juicio a base de testimonios que provenían de alguien que realmente no nos quería por lo que éramos, en realidad nunca lo vio, tal vez no lo quiso, tal vez sus ojos estaban llenos de vacíos que no le permitían ver lo que tenía de frente. Tal vez esa no era nuestra mejor versión, quizás esta estaba predestinada para otra persona. Entonces por qué basar la idea de que no somos ni seremos lo suficientes para amar a alguien y más importante para no amarnos. Porque el ser o no suficiente no debería ni siquiera existir, el amor no es sobre quién es suficientemente bueno o no para el otro, es un ejercicio de complementación, de enamorarse de lo que ya existe en la otra persona y acompañar a crecer. Si para ti mismo lo eres todo, para la persona correcta también lo serás. 

Fotografía por André van Tonder