Acitrón

Las ronchas se hacen más grandes si las rascas. ¡Oh, comezón comezón! ¿Por qué has regresado a mi piel?
Un grito nocturno me arranca las costras de las manos, toco desesperadamente a obscuras al rededor de mi cama, buscando algo, ¿qué estoy buscando?
Su silueta aparece cuando cierro los ojos, me arranca los sueños y las convierte en pesadillas.
El día anterior los charcos hicieron eco en mi cabeza, como estupefacientes de mis sentimientos, una luz prendida me recordó cómo ya no pertenezco ahí.
Te cle o
Me pregunto cuándo fue.
Un grito puede hacerme despertar al instante, lo siento, el grito, ¡AAAAAAAAAAA! al pisar de nuevo esa alfombra roja que huele a polvo. Cada pisada deja un rastro limpio de mi pequeño pie, alumbrado por los cristales de colores que proyectan la dureza del sol, los sonidos que nunca tuvieron lugar en este presente comenzaron a retumbar dentro y fuera de mi cabeza, me conducían por escaleras que me llevaban a ningún lado.
Bailo tomada de los brazos de desconocidos cantando Acitrón Mis pisadas son mas ligeras.

Fotografía por Patrick Liebach

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