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Es increíble cuánto ha pasado desde la ultima vez que nos vimos. Siempre supuse que pasaría mucho tiempo antes de que pudiera volver a verte. Pero no tanto como para que ahora parezcas una persona distinta. Haz cambiado mucho, y aun que se que fue para bien, pareciera que lo hiciste con la única intención de que yo ya no pudiera reconocerte.

Cuando te fuiste me sentía al descubierto, manchado, devuelto a piezas. Sin embargo, antes de estar contigo, también solía sentirme así. Hasta ahora culparte me ha librado de nada. Es mi responsabilidad que esos sentimientos se repitan. He entendido que si te fuiste antes es porque de alguna manera esta actitud de fracasado te orillo a hacerlo.

Al principio, cuando escribía esta carta no entendía muy bien porque quería hacerlo. Pero la soledad me ha abierto el panorama, la perspectiva es mas clara ahora; hoy se hacia donde quiero ir y que es lo que quiero hacer, pero para dar este gran paso hacia adelante, tengo que dar dos o tres hacia atrás para dejarte ir completamente.

Anteponemos nuestras necesidades emocionales, físicas y espirituales por aquellas, de quienes apenas y somos un pequeño ruido en su memoria. El amor nunca podrá ser sobrio o justo, pero no es todo lo que existe, lo que me retuvo a ti y al pasado, eran simples cadenas de papel.

Tarde o temprano vamos a encontrarnos otra vez, y toda la luz de esta historia parecerá indistinguible. A lo lejos seras lo que hoy eres y yo seré quien siempre he sido, por que los tercos no cambian, callan. Solo desearía que las cosas fuesen mas sencillas. Por ejemplo, no tener que decirte adiós, y sobre todo, no escribirte estas cartas.

Fotografía: Tomé Duarte