Supongo que es difícil aceptar las cosas,
llegar a un acuerdo.
Hay fruta fresca
en la mesa de la cocina.
No está llena de moretones,
y tampoco mi piel.
No hay trastes sucios en el
lavabo últimamente,
y sangre tampoco.
Pero hay comida en mi refrigerador,
y esto
¿significa que ya no estoy
viviendo en el carril rápido?
Porque todo lo que veo
es puto tráfico,
y extraño que el viento
me vuele el cabello en la cara.
Hasta en días cuando
me dejaba el cabello
como nido de ratas.
Hasta cuando me robaba
cada aliento de los pulmones.
No es tan divertido
sin un camino abierto.

Fotografía: Cristina Rizzi Guelfi